miércoles, 17 de junio de 2009


Macizas rocas, largas paredes y bloques con jardines colgantes se mostraron ante nuestra vista. No faltó una pequeña Cueva (sin pinturas rupestres) que invitaba a un reparador descanso en su cálido vientre.

La Chimenea no se ve a simple vista. Hay que internarse por la Quebrada e inclinarse por el faldeo hacia la derecha en un terreno con altos pastizales y rocas por doquier. A simple vista, a la distancia, se ve una enorme raja.

Caprichos de la naturaleza formados en millones de años. Horacio intenta llegar lo más alto que puede para que ustedes noten las dimensiones de esta pared de granito y cuarcita con leve tinte rosado.
Alicia dentro de la Cueva de la Chimenea. Capacidad para pernoctar: 5 personas cómodas.
Cueva de la Chimenea, pequeña pero de piso plano y cómodo. Aparenta ser estanca.
Quebrada de la Chimenea sin arroyuelos por la sequía que nos afecta desde hace 4 años.
Pinar exótico (mano del hombre) en la ladera este de la Quebrada de la chimenea.